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El caso Andrés Ballesteros

 

Por Manuel Carballal


El pasado día diez de Octubre el curandero Andrés Ballesteros era detenido y encausado por fraude. Afirmaba realizar operaciones quirúrgicas rompiendo las leyes de la física, sin dolor y sin anestesia, abriendo y cerrando el cuerpo físico gracias a dos rayos láser que le salían de los ojos obteniendo prodigiosas curaciones debido a que prestaba su cuerpo a un ser de otra dimensión que siempre coexistió con él, proporcionándole además poderes mentales inigualables. Apoyado por la buena fe de las personas que creen en la sanación y una infraestructura hábilmente montada desde hace algunos años, ascendió a la fama. En el momento de su detención, mientras “curaba” a un enfermo manipulaba con vísceras animales.

Infraestructura para la creación de un mito
En la revista “Año Cero” (septiembre 1997) Enrique de Vicente publicaba un reportaje sobre el curandero Andrés Ballesteros manifestando su incredulidad ante las hazañas psíquicas de éste.

Mi primer encuentro con Andrés Ballesteros fue a finales de Noviembre de 1997, quién me recibió, previa cita, en la sala en donde realiza sus pretendidas intervenciones quirúrgicas, garantizándome que obtendría pruebas incontestables de sus poderes ya que estos podían ser corroborados por varios doctores en medicina, enfermos presumiblemente curados y poder presenciar sus operaciones.

En mi primer reportaje publicado en Interviú en Diciembre de 1997 los testimonios de los pacientes que decían haber sido curados por Andrés Ballesteros fueron refutados por dos supuestos doctores en medicina (Fernández Quemada y Emilio Sánchez) ya que interpretaron y revalidaron en muchos casos la documentación médica que estos enfermos aportaban. Lo mismo ocurrió en posteriores reportajes (Revistas : Enigmas y Karma-7) apareciendo un tercer supuesto doctor en medicina, neurocirujano que dijo llamarse Manuel Castro Sevilla. A lo largo de esta investigación periodística desarrollada para desvelar el posible fraude practicado por el curandero, ha sido imposible localizar a los mencionados doctores al no figurar en ningún colegio médico. Es decir: hasta que no se demuestre lo contrario, hay indicios suficientes para intuir que estos “supuestos” médicos, al avalar los testimonios de curaciones de los pacientes y dar crédito de las documentaciones que estos me mostraban, cumplieron un papel fundamental en la creación del mito Andrés Ballesteros ya que la ciencia convencional respaldaba así los extraordinarios “poderes” del curandero, desencadenando una avalancha de médicos y enfermos a su consulta.

Por otra parte, la validez de los pacientes curados por Andrés Ballesteros, aportados por él sucesivamente como pruebas en los diferentes reportajes, también ha quedado en entredicho en el curso de esta investigación. Así:

* Ana Luque de Casarabonela (Málaga) fue diagnosticada exclusivamente por Andrés y dada de alta por él, no ha podido volver a mostrar la documentación que en su día aportó el curandero.

* María Garrido Pérez, afirmó haber sido curada de cáncer de riñón por Andrés Ballesteros. Curación respaldada por el supuestamente doctor Fernández Quemada. Sin embargo, ha sido imposible ponernos en contacto de nuevo con ella, ya que el teléfono móvil no existe y en la dirección que facilitó no se la conoce.(Los mismos resultados hemos obtenido con Rosario Madariaga López quién dijo haber sido curada por Andrés Ballesteros de un tumor en el cuello de la matriz).

¿Fueron alguna vez reales estos pacientes?

• Francisco Cabello afirmó haber sido operado de hernias discales lumbares por el curandero, en 1997. La investigación ha demostrado que Francisco Cabello fue operado (hernias cervicales y lumbares) por el doctor en traumatología Francisco Villanueva en el hospital regional de Carlos de Haya de Málaga en 1990 y 1991 respectivamente.

• Juan Parra era otro testimonio milagroso que exhibió el curandero al afirmar que éste había sido operado y curado de un linfoma en 1997 por él. Se comprueba que había sido operado de cáncer por la Seguridad Social diez años antes, según testimonio del doctor Isidro Martínez del Centro de Salud de Almuñecar.

• ********. Enfermo de riñón, al cual afirmó el curandero haber curado absolutamente fue sin embargo trasplantado de riñón hace dos años y declara :” Le visite en cuatro ocasiones y me realizó varias operaciones haciéndome creer que en ellas me extraía los quistes del riñón. En realidad no me hizo nada pues finalmente tuve que ser operado y sufrir un trasplante de riñón”.

Varios enfermos, de los que dijo haber extraído tumores cerebrales y haberles salvado la vida, han muerto con sus tumores; como en el caso de J.P. de Pizarra o una niña gallega de diez años M.G.L.

A.L.C enferma de Lupus heritematoso desde 1976 afirma públicamente haber sido curada por Andrés, sin embargo sigue padeciendo la enfermedad y recibe tratamiento semanalmente en la Unidad de medicina Interna del hospital Carlos Haya de Málaga.

De la investigación se desprende que las supuestas curaciones de Andrés Ballesteros no solo quedan en entredicho sino que sirvieron de gancho para que, a partir de las publicaciones periodísticas, su consulta se viese abarrotada de enfermos terminales y su fama creciese de forma irrefrenable.

A todo este entramado se unía la espectacularidad de sus manipulaciones físicas y ya que el ser humano necesita ver y tocar para creer; él mostraba vísceras, la columna vertebral, el tumor etc. todo bañado en abundante sangre y arropado por la aureola beatífica de ser portador de un ser extradimensional del cual obtenía videncia, conocimientos y diversos poderes. Con este bagaje, sus charlas mesiánicas y sus supuestos contactos extraterrestres han ido conformando en torno a él un nutrido grupo de adeptos que le defienden desde la irracionalidad y la buena fe.

La verdadera historia de Andrés Ballesteros
Andrés Ballesteros nace en Casarabonela (Málaga) el 6 de Mayo de 1949. No consta que fuese adoptado a la edad de tres años -tal y como ha afirmado- sino que nació y creció junto a sus padres naturales, según declaraciones de sus familiares y así consta en el registro civil. Realizó estudios primarios y trabajó, primero en un matadero y después en el campo hasta que a los 22 años salió por primera vez de su pueblo para vendimiar durante dos semanas en Francia. Fue la única vez que Andrés salió del país. A su regreso de la vendimia comenzó a trabajar como peón de albañil en Barcelona en donde se casó, viviendo durante 15 años, en un piso de la C/ Albina, nª 5, junto a otros familiares. Jamás viajó a Rusia, ni a Israel, etc. lugares entre otros que decía haber visitado para ser sometido a experimentos psíquicos por sus poderes mentales. Ingresó en los Testigos de Jehová, el primer año de estancia en Barcelona, siendo bautizado como tal en el Salón del Reino de la calle Valle de Hebrón. M.L.P miembro del Consejo de Ancianos de este centro explica: “ El aprendió la Biblia con nosotros y no como va contando en las revistas que se la enseñó su “Ser” y además sabe leer muy bien, no es ningún analfabeto”.

Ya en Campanillas (Málaga) continua trabajando como peón de albañil y como miembro activo de Testigos de Jehová, adscrito al Salón del Reino de la Estación de Cártama, dedicándose a la predicación, por lo que era muy conocido. Fue expulsado de Testigos de Jehová hace cuatro años por el Consejo de Ancianos, al tener éste noticias de que su dedicación al curanderismo.

José ******** comenta :” El ha predicado conmigo, jamás se había dedicado al curanderismo antes, cuando nos enteramos le dimos un año y medio de reflexión para que abandonase esa práctica, pero no quiso, pues ganaba mucho dinero. Para los Testigos el curanderismo es obra demoníaca. Hace seis años no tenía ninguna cruz en el pecho, nosotros solíamos ir juntos a la playa, a pescar etc.- dice mostrándome una foto de hace seis años en la que aparecen ambos en la playa con el torso desnudo- Esas cosas se la han metido en la cabeza su madre y su hermana que son espiritistas. Además le gustaban los juegos malabares, era muy bueno en eso y nos divertía a todos; pero ahora inspirado por el demonio los emplea mal”

"Quiero ser curandero"
“Lo de Andrés comenzó en la Herradura –afirma la hermana- Yo he vivido con él toda la vida, hasta estuvimos juntos en la misma casa en Barcelona y nos separamos cuando nos trasladamos a Campanillas. El no tenía ninguna cruz a los 33 años, yo la vi por primer vez hace cinco o seis años. Se quedó sin trabajo y se fue a la Herradura. Allí hizo amigos y le llevaban de un curandero a otro para ver si podían arreglarle la espalda y el estómago. Comenzó a leer libros y revistas raras. Iba mucho a una curandera de Santa Fe. Ellos le metieron en la cabeza que podía ser curandero.”

Amparo Baeza al mostrarle una foto de Andrés Ballesteros comenta : "Sí, a este señor lo conozco, era enfermo mío, vivía en Málaga, pero trabajaba aquí. Vino muchas veces para que le curase la úlcera y me preguntaba si él podía dedicarse a curar. Me contaba que Manolo el del Molinillo y Pura de las Alpujarras se lo habían dicho. Lo que si puedo asegurar que cuando venía aquí a curarse, hace unos ocho años, no tenía ninguna cruz en el pecho, si no lo hubiese visto porque yo trabajo con imposición de manos. No sabía yo que ahora era curandero”

A.P.L recibía todos los meses en su casa de la Herradura a el Santo del Molinillo, Manolo, y reconoció a Andrés como un asiduo visitante del curandero, pero aseguro que entonces no tenía la cruz ni era curandero

Algunos de sus familiares están sorprendidos por este repentino poder que dice tener Andrés. Un cuñado comenta :”A él se le da bien esas cosas, sabe mentir muy bien, ha creado muchos problemas por esto“. Por su parte, la hermana mayor de Andrés afirma :”Si esto que hace mi hermano es de Dios yo le digo que no creo en Dios”

El doctor Isidro Martínez del Centro de Salud de Almuñecar, conoció a Andrés hace unos ocho años, no le reconoce como el curandero que es hoy. “Yo tenía noticias de muchos curanderos de la zona -comenta el doctor-. Andrés era un paciente, un peón de albañil que poco después de estar aquí comenzó a poner las manos para quitar pequeñas cosas irrelevantes, como podía ser un dolor en el hombro o de cabeza. Lo de la cruz, los estigmas, el abrir los cuerpos, de eso nada de nada Después de irse de la Herradura tenía un enlace, David- al que mataron de un tiro hace un año por un asunto de drogas- que le llevaba pacientes y le hacía la propaganda.”

Un negocio bien organizado
Estas afirmaciones ponen de manifiesto que Andrés Ballesteros comenzó como curandero imponiendo las manos y no hace 30 años- como él afirma- sino ocho. Hace cinco años se inició en el simulacro de manipulaciones sobre el cuerpo físico, aparentando realizar verdaderas operaciones quirúrgicas. Primero lo hacía a media luz en una habitación en donde los acompañantes debían permanecer de espaldas mientras él “abría o cerraba” los cuerpos de los pacientes. Poco después, al perfeccionar su método, se trasladó a un piso situado en el centro de Campanillas , en donde hasta la fecha de su detención, ocurrida el pasado 10 de Octubre, realizaba sus intervenciones del siguiente modo:

El paciente debía pedir cita y especificar todos sus datos y dolencias. Una vez acudían a la consulta, accedía a la sala de “operaciones” después de que la mujer del curandero diera cuenta a éste de todos los datos del enfermo y del padecimiento, si bien, tenía que esperar diez minutos antes de entrar, tiempo en el que el curandero decía purificar la habitación y que, supuestamente, empleaba para la puesta en escena. Una vez dentro, era diagnosticado por el curandero que decía ver en el agua de una palangana la enfermedad. Mientras, el acompañante permanecía a dos metros y medio de la camilla, pues una línea de sal separaba “energéticamente” la camilla del resto de la habitación, condición necesaria para realizar sus intervenciones y poder alterar las leyes físicas. El curandero decía que su “Ser”, Jonathan, ocupaba su cuerpo por lo que había clarividencia absoluta y que era éste quien realizaba las operaciones. Estas afirmaciones entraron en contradicción cuando observe que “operaba” de varices a un paciente y extraía su testículo paseándolo por la sala de espera, sobrepasando la línea de sal o bien cuando a un familiar- que acudió por dolores abdominales- fue operado por Andrés de apendicitis, cuando había sido operado ya por la medicina convencional a la edad de ocho años. ¿Qué ocurría?

Parte del procedimiento de sus curaciones consistía en la imposición de manos de las que salía una luz verdosa. Esta práctica la realizaba a oscuras dentro de la habitación. Pero el destino y el despiste le jugo una mala pasada: un paciente tomó del suelo un trozo de papel que brillaba de la misma forma que el rayo que salía de sus manos. Miembros de la Sociedad de Parapsicología malagueña consiguieron desmontar el engaño: la luz que Andrés emitía de sus manos era luz química de las que se utiliza en las cañas de pesca nocturna y que se disuelve con el agua.

La fe que mata o sana
F.L.G me citaba en Junio advirtiéndome: “He tomado una muestra de sangre en mis bragas al ser operada por Andrés y mi amiga ha manchado su camisa. Las hemos analizado es sangre de ave.”

Pilar Lambarry Vico me comunicaba: ”He estado a punto de morir. Fui a ver a Andrés varias veces, siempre me aseguró que no tenía cáncer, durante un año entero. He sido operada de urgencia pero tengo metástasis.”

C.G.S, amigo y buscador de la verdad, moría de un cáncer de hígado, tras haber sido operado del mismo por Andrés y así un largo etcétera se agolpó de pronto frente a la evidencia.

Las denuncias se dirigieron al colegio de médicos infructuosamente para terminar en manos de los que quisimos afrontar los hechos y desvelar la trama. Previamente se propuso al curandero, ante testigos, que me permitiese tomar una muestra en una “intervención” con un notario y un patólogo para ser analizada, pero se negó a ello.

Se inicia una investigación en colaboración con otros periodistas, pacientes y miembros de la Sociedad de Parapsicología. En una primera fase, se enviaron pacientes para obtener muestras del material que el curandero decía extraer para ser analizados. El resultado del análisis de las muestras, tras estudio de ADN practicado por el Instituto Andaluz de Patología y Microbiología, informaba que un 90% correspondía a cerdo y colorante.

¿Pero si utiliza vísceras de animales, cómo explicar algunas curaciones que se han dado? Fernando Fariñas, médico y biólogo explica :”En muchos casos, aunque se produzcan fraudes, se pueden dar curaciones espontáneas. Hoy existe una ciencia muy disciplinada, la psiconeuroinmunología que relaciona entre si varios sistemas orgánicos implicados tanto en la enfermedad como en la sanación: sistemas nervioso, inmunológico y endocrino. De tal forma que cualquier alteración en alguno de estos sistemas repercute en el otro. Una emoción o experiencia intensa positiva puede curar y lo contrario genera una enfermedad. La fe cura, es evidente”

Evidencias de las falsas operaciones psíquicas
En una segunda fase de la investigación se solicitaron citas para todos los días del mes de Septiembre y Octubre en los que Andrés Ballesteros realizaba ”curaciones”, enviando pacientes, previo diagnostico médico, que decían tener enfermedades que no padecían y cuyos acompañantes portaban cámaras ocultas de vídeo.

* L.M.C carecía de matriz, solicitó cita para ser curada de un tumor de matriz. Andrés diagnosticó el tumor y fue operada de él. Es decir, de un tumor que no existía en una matriz que no existía.

* A.M.L pidió cita para ser operado de úlceras de estomago. El diagnostico de Andrés coincidió con el falso y fue operado de algo que no tenía según informe médico.

* C.M.P fue operada del riñón derecho, del que se extrajo unos quistes que nunca existieron, pues hace diez años perdió el riñón derecho.

* A.R.L. fue operada por Andrés el cual dijo extraerles unas piedras y purificarle la vesícula. La cita se había pedido por padecimiento de vesícula y A.R.L. carece de vesícula desde hace cinco años.

* A.G.T. fue operado de cáncer de testículos tal y como solicitó por teléfono. Sin embargo posee un informe previo del urólogo en donde se especifica que no padece dicha enfermedad.

* P.C.R. pidió cita para un tumor de matriz. Andrés le dijo que tenía un tumor enorme que le ocupaba toda la matriz y que requería varias intervenciones hasta que poco a poco se fuera”. Esta señora, según informe previo ginecológico jamás ha tenido ningún tumor en la matriz.

* M.I.G. fue “intervenida quirúrgicamente” por Andrés de hernias discales dorsales, un padecimiento que según reconocimiento traumatológico previó no padecía. La cámara consiguió una fotografía insólita: el enfermo al sentarse levantó el colchón de la camilla por el lado en el que se suponía estaba guardado el material que el curandero iba a utilizar.

* C.M. de sexo varón, gay, pidió cita para ser intervenido de quistes de ovarios. Trasvestido como mujer acudió a la consulta de Andrés el cual no percatándose de su sexo, le operó de quistes de ovarios.

Las muestras tomadas en estas ocasiones fueron analizadas por el departamento de Biología de la Universidad de Málaga y por el IAMA arrojando los mismos resultados que las anteriores: vísceras de animales, sangre no humana y colorante.

El desenlace de un triste espectáculo
El grupo de pacientes, periodistas, médicos (estos últimos relacionados con la medicina alternativa) y miembros de la Sociedad de Parapsicología malagueña, presentaron denuncia por fraude en la Comisaría de la Policía Nacional de Málaga, aportando los resultados de las investigaciones obtenidas hasta ese momento, incluyendo vídeos de las operaciones de los enfermos utilizados como ganchos. También se aportaron datos curiosos como el hecho de que Andrés Ballesteros adquiriese de 9 a 10 gallinas nuevas semanalmente en Piensos Maqueda (Campanillas) y el que en cada Luna Llena comprase, en la empresa Prolongo (Cártama) dedicada a la venta de despiece animal, espinazos de cerdo cortados en trozos pequeños (de dos a tres piezas), las mismas que supuestamente utiliza para practicar las operaciones de columna, ya que al crear un campo operatorio adecuado con algodones y sangre y punzar con el bisturí la pieza, es imposible distinguir si es real o no. La doctora en Bioquímica Teresa Téllez de la Facultad de Medicina de Málaga explica: “sólo mediante un estudio de ADN se puede diferenciar un espinazo u otra parte orgánica del cerdo de una columna u otra parte orgánica humana, porque son idénticos”.

El material empleado supuestamente por el curandero unido al hecho de que el enfermo al tenderse se hunda en la camilla formando depresiones en su cuerpo( ya que sobre ella se ha colocado un grueso colchón de espuma ) permite crear la ilusión de una intervención quirúrgica, mas aún cuando nadie ve abrir o cerrar el cuerpo y en la mayoría de los casos el observador está a gran distancia. En ocasiones pide colaboración al acompañante haciendo que éste introduzca sus manos entre las manos del curandero y extraiga algún material.

El pasado día diez la policía entraba en la consulta del curandero con una orden judicial para efectuar un registro. En ese momento el curandero tenía escondida en su mano izquierda vísceras de animal (criadillas de cordero) cuando pretendía “intervenir” a un paciente. Encontraron otras vísceras, restos orgánicos de animales, sangre, mesitas con doble fondo, una “perilla” pequeña escondida en el cesto de los algodones, 331 bisturíes, etc. En el bolsillo de la camisa, un sobre conteniendo unas sales gruesas y opacas que al parecer en contacto con el agua simula la sangre. Todo este material esta pendiente de estudio analítico y patológico. En el patio interior colindante a la habitación en donde “opera” se encontró una estufa en donde se quemaban los restos y varias vísceras.

El curandero pasó a disposición judicial. En la actualidad se encuentra en libertad condicional, teniendo que presentarse preriodicamente en el juzgado a la espera del juicio.

Sus defensores alegan que detener al curandero es una especie de “quema de brujas” contra los sanadores, sin embargo los periodistas y colaboradores que han desarrollado la investigación puntualizan que: ”Andrés Ballesteros no es un curandero sino alguien que ha suplantado esta personalidad para cometer fraude, por tanto es intrusismo dentro del mundo de la sanación“.

Apoyo a esta investigación
En relación con las manifestaciones hechas en diferentes medios de comunicación por el portavoz de Andrés Ballesteros, Angel Alcalá Malavé, tras la detención del curandero, hemos recibido las siguientes puntualizaciones.

La Asociación Española de Sanadores Espirituales (AESE) comunica a este medio, a través de su presidente Alberto Merelles que en ningún caso defienden la actividad de Andrés Ballesteros ya que se opone de fundamento a la practica que ejercen los sanadores de esta Asociación, ya que no realizamos ninguna acción sobre el cuerpo físico; basando nuestro trabajo en el equilibrio bioenergético. Desvinculándonos de las consecuencias que Andrés Ballesteros haya generado por sus actos”

La presidenta del centro Proyecto Dorado de Madrid, Yolanda Fidalgo, en donde Andrés ha realizado puntualmente alguna intervención, expresa :” Nuestro centro es una Fundación sanadora sin ánimo de lucro en donde las donaciones se derivan hacia actividades humanitarias. Le dimos cabida en este centro porque contó con nuestra buena fe y la voluntad de ayudar a los enfermos que aquí acuden. Posteriormente prescindimos de su actividad debido a sus actitudes criticas destructivas y difamatorias hacia este centro y a terceras personas, así como por las dudas surgidas a cerca de su trabajo como curandero. Por tanto nos desvinculamos de las consecuencias generadas de sus actos y nos solidarizamos con todo procedimiento que lleve al esclarecimiento de la verdad en beneficio de la sanación”

TEXTO: LUISA ALBA GONZÁLEZ

FOTOS: M .CARBALLAL

COLABORADORES: DANIEL PÉREZ Y MIEMBROS DE LA ASOCIACIÓN DE PARAPSICOLOGÍA DE MÁLAGA

En el caso Andrés Ballesteros. LA PSICOLOGÍA DEL FRAUDE: Manuel Carballal
Conocí a Andrés Ballesteros hace ya tres años. Peregriné a Campanillas con mis esperanzas puestas en un articulo sobre el espectacular curandero malagueño, que acababa de leer en un importante semanario. Pase dos días en Campanillas. Visité la consulta de Ballesteros y pude presenciar un par de operaciones. Al menos una parte de ellas, ya que Ballesteros me pedía que entrase en la habitación ,que hace las veces de quirófano, cuando el paciente ya estaba en la camilla desde hacía minutos y el cuerpo ya estaba aparentemente abierto. Después me pedía que saliese, antes de cerrar la presunta herida. Por tanto mi testimonio debía limitarse a que había a un supuesto enfermo tumbado en una camilla, con una aparente herida abierta en su cuerpo, sin saber como se había abierto y cerrado tal hipotética intervención quirúrgica. Mas tarde me daría cuenta de que solo en ciertas operaciones (fundamentalmente las “limpiezas de sangre”, realizadas con pacientes mas bien obesas) me permitía presenciar todo el proceso. Eso si, casi 2 metros de distancia, más allá de una barrera de sal en el suelo. Imposible desde esa distancia ver con detalle la operación.

Al terminar la dura jornada laboral Andrés me invitó a cenar, y charlamos. La primera impresión es la de un ser humilde y entrañable. Sin embargo me sorprendió su reacción cuando respondí a su pregunta respecto a sus poderes. “Pues la verdad es que no he visto suficiente para poder emitir un juicio”. Reaccionó de forma extrañamente violenta. Días después recibí una llamada feroz suya. Me increpaba de forma más violenta aún porque alguien (al parecer vinculado al Centro Dorado de Madrid) le había dicho que cuestionaba su autenticidad. Aquella acusación era falsa. Mis únicas declaraciones públicas en torno a Ballesteros, tras mi primera visita a Campanillas, eran que me parecía un hombre encantador, pero que con lo que había visto no podía demostrar que fuese un fraude, ni tampoco que fuese un psicocirugano auténtico. Necesitaba mas.

Es cierto que yo había podido reproducir –gracias a Luis Lopez Vilas- el efecto de la luz que supuestamente mana de las manos de Andrés, utilizando una luz química; y que mis conocimientos en ilusionismo me permitían reproducir y superar con creces las supuestas operaciones de psicocirugía que había presenciado. Pero que yo pudiese hacerlo con truco no demuestra que sea truco. Así que cuando Luisa Alba me pidió una opinión como investigador especializado en fraudes paranormales, decidí echar toda la carne al asador.

Los siguientes tres meses viajé a Málaga casi cada semana. Presencie numerosas operaciones, entrevistar a numerosos pacientes y expacientes de Andrés, pude ver sus mejores pruebas (como el video de la operación de cerebro, en que no se ve como abre ni cierra la cabeza, ni ningún plano de la cara del supuesto paciente, o la grabación de la supuesta voz de Cristo, en realidad una cinta-testimonio de las utilizadas por los Testigos de Jehová). También pude robar muestras de sangre y tejidos supuestamente extraídos del cuerpo de los pacientes de Andrés en sus intervenciones de psicocirugía, que posteriormente fueron analizadas (en pruebas de ADN). Y esos análisis, de muestras recogidas personalmente por mi, fueron la evidencia fatal que acabó con todas mis esperanzas en que mis sospechas fuesen erróneas y Andrés fuese un auténtico cirujano psíquico.

Ni siquiera los testimonios de familiares de expacientes fallecidos que recogí en varias poblaciones malagueñas, el testimonio de la propia familia del curandero, los pacientes falsamente enfermos que colamos en su consulta y que operó sin detectar el engaño, etc., mermó tanto mi animo como esa evidencia irrefutable. La sangre y las vísceras eran de origen animal, no humana. Ahora viene lo peor: ¿cómo se enfrentarán los devotos seguidores de Andrés a la terrible realidad?

Cuando los ilusionistas hacemos un espectáculo de mentalismo, el publico intenta desesperadamente descubrir nuestros trucos. Algunos incluso osan acercarse, con una pícara sonrisa, exclamando triunfales ¡te pillé, llevas la carta escondida en la manga!. Pero, por algún extraño mecanismo psicológico, cuando realizo mis demostraciones ante foros de creyentes en lo paranormal, presentándome no como mago, sino como psíquico, la audiencia sigue mis trucos con silenciosa devoción. A nadie se le ha ocurrido jamás interrumpir una de esas demostraciones, ya que creen que hay algo de sobrenatural en lo que hago. Y los trucos son los mismos. Solo cambia la actitud del receptor de nuestro espectáculo.

Cualquiera de los pacientes, periodistas o investigadores que han presenciado las intervenciones de Andrés podrían haber traspasado la barrera de sal y haberle vaciado la cesta de algodón donde escondía las falsas vísceras, o haber volteado el colchón de la camilla y descubierto las bolsitas de sangre, las columnas de cerdo, etc., que utilizaba en sus operaciones. Pero nadie lo hizo. Esa barrera de sal era una frontera psicológica infranqueable. Los falsos estigmas de Andrés le conferían la aureola de santidad que aniquilaba la desconfianza de los creyentes, como su discurso mesiánico, o su aparente conocimiento inexplicable de la Biblia. Cualquier persona familiarizada con la teología y con el estudio de las sectas se habría dado cuenta de que todos los conceptos bíblicos utilizados por Andrés; los 144.000 salvos, el Armagedón, etc., están extraídos de las obras de los Testigos de Jehová que Andrés conserva en el estante superior derecho, del mueble-bar de su salón, en su casa de Campanillas.

Todos los investigadores, en busca de una prueba irrefutable de lo paranormal, gastamos nuestro tiempo y nuestro dinero en peregrinar a Campanillas sufrimos ese mismo juego psicológico cuyo arte Andrés aprendió tras 15 años de pertenencia al cuerpo de calle de los Testigos de Jehová y que, en el caso de sus pacientes más devotos, propició la autocuración –que falsamente atribuyen a Andrés- . Algunos, como un servidor, no buscábamos un reportaje, sino algo mucho mas importante: la Verdad. En mi primer viaje a Campanillas no hice ni una foto, ni grabé un segundo de cinta magnetofónica. No fui como escritor, sino como Buscador. Pero a Andrés no le importaban los sentimientos, las esperanzas o las ilusiones de quien acudían a él, sino tan solo que las críticas fuesen buenas y la publicidad del boca a boca, la más efectiva de todas, continuase. Ahora su juego psicológico, parapetado en la aureola de santidad que ha seducido a familias importantísimas de todo el país, poderosos pero ignorantes en lo que es la investigación paranormal y los fraudes esotéricos, le servirá de poco. Podría demostrar que sus poderes son auténticos operando a un enfermo real, ante el juez, sin barrera de sal, sin ocultar sus intervenciones, y sin utilizar vísceras ocultas en los algodones. Pero no lo hará, porque la historia de Andrés Ballesteros, como sus operaciones, ha sido solo una ilusión. Una ilusión implantada en la psicología de quienes necesitaban creer... ¿y quien no ha necesitado creer en algo, alguna vez en la vida?

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