Inicio    Colabora     Contacto     Archivo de Ufólogos      Archivos OVNI desclasificados

Imprime este artículo

 

Fuerza y Honor

 

Por Francisco del Toro Zamora


Una de la madrugada del 21 de octubre de 2007, una noticia terrible llega a través de las ondas cuando intento escucharte. No, no es tu voz, es alguien que comunica que esta noche no estarás con nosotros, que te has marchado, que nos dejarás huérfanos radiofónicamente.

Corría el año 92 cuando una madrugada de insomnio puse la radio y busqué en el dial alguna emisora que tuviera programas de voz y no de música, cuando al llegar a onda cero escuché a un señor hablando de fenómenos paranormales. Sí, era el profesor Argumosa (¿recuerdas? querido profesor, dos puntos) y era la primera vez que oía su voz aunque ya conocía su fama, a continuación tu voz también sonó por primera vez para mí. Ni que decir tiene que a partir de ese momento me enganché a ese “Turno de Noche” y que me hice un fiel seguidor del que para mí ha sido el mejor divulgador de las noches de radio. Después llegó esa “Rosa de los Vientos” de la que tuve conocimiento un domingo por la mañana al escuchar una entrevista que te hicieron en tu emisora de toda la vida ¡vuelve Juan Antonio Cebrián!

Entonces me hice “Rosaventero”, con esa rabia contenida cuando relegaron el programa a los fines de semana y más aún cuando desapareció de la parrilla de Onda Cero. Y alegría absoluta cuando volviste de nuevo.

Hace cuatro años por fin pude conocerte ¿Recuerdas lo que te dije? Si no hubieras venido a Sevilla me hubiera plantado en la puerta de la emisora hasta conseguir que me firmaras los libros. Hablamos un buen rato, te pregunté por el profesor y te pedí que lo invitaras una noche y la respuesta que me diste aun resuena en mis oídos: “lo tenemos ya muy mayor”.

Ël era muy mayor, pero tú te has ido demasiado joven, pero en el fondo te tengo envidia. Sí, has oído bien, envidia. Ahora estarás de tertulia eterna con ese otro monstruo que se nos fue hace dos años: nuestro amigo Fernando, ese que tuvo la culpa de que yo me enganchara a la “Zona Cero” porque todo lo que él contaba me hacía tener más ganas de saber qué ocurría al otro lado, en ese lado en el que tú estás ahora y yo aprovecho y te pido un favor, resérvame un sitio en esa tertulia para cuando yo llegue, pero mientras tanto seguiré siendo un fiel “Rosaventero”, ahora más que nunca, porque ese es el mejor homenaje que podemos hacerte, porque a ti se te paró el corazón, pero a nosotros, a nosotros no los dejaste roto.

Hasta siempre Juan Antonio, hasta siempre amigo, hasta siempre compañero, hasta siempre maestro.

“FUERZA Y HONOR”

Visitas a esta página desde el 22 de Febrero de 2008